Los 9 tipos de cliente de una agencia digital

DISCLAIMER: Este post va sobre ciertos tipos de clientes poco comunes, raros, épicos o legendarios que puedas encontrarte junto con el resto de criaturitas del señor. No es lo normal encontrarse este tipo de fauna, pero si la encuentras, no será porque no te lo advertí. 

En la vida de un profesional que se dedica al desarrollo web, al SEO, al SEM, a UX, o a cualquier cosa que prácticamente tenga que estar involucrada en el proceso de generar una conversión te encuentras de todo. Hablando con muchos amigos del sector, incluidos algún que otro consultor guapo he llegado a la conclusión durante años de que los más dispares se pueden clasificar de una manera similar. Si falta alguno en este listado, no dudes de comentar el post. Ahí van…

El lostie

4 8 15 16 23 42. Este tipo de cliente está perdido. Perdido del todo. No sabe qué es lo que necesita, no sabe porqué quiere estar en internet, no sabe como tiene que llegar a ello y lo peor de todo… no sabe lo que cuesta estar ahí.

Por norma general el lostie es un cliente majo que se pone en tus manos para que le des soluciones de todo tipo, que te deja trabajar con relativa tranquilidad y confía en tu profesionalidad siempre y cuando entres dentro de su presupuesto. Presupuesto que, todo sea dicho, casi siempre es insuficiente para cumplir ningún tipo de objetivo, ni a nivel desarrollo web, ni SEM, ni mucho menos SEO. ¿He dicho objetivos? ¿Eso qué es lo que es? ¿Modelo de negocio? ¿Whaaaat?

El Bob Esponja

El Bob Esponja necesita estar continuamente absorbiendo todo tipo de información sobre tus movimientos, analiza cada uno de tus pasos. Intenta aprender lo máximo posible, se documenta, y finalmente se cree que hace tu trabajo mucho mejor que tú y te lo recrimina a la mínima de cambio.

Pagar, paga. Sin embargo muchas veces puede estar en desacuerdo con tus tarifas o precio de tus trabajos (recordemos que Bob Esponja haría el trabajo mejor que nosotros, pero que presume de no tener tiempo para ello) y a la larga la relación se vuelve tan densa que cuando te dice que su sobrino va a gestionarle “las cosas de interné” casi es como una liberación mental, psicológica, espiritual, aún con un coste económico de por medio.

El Joker

Cuidadito con este. Espera que hagas todo el trabajo sucio para luego apuñalarte por la espalda con un bolígrafo BIC cristal. Es un tío majo al principio, sonríe todo el rato, pero te guardará con absoluto rencor en una caja fuerte mental cualquier decisión que tomes pensando en tus intereses (como por ejemplo, ampliar el alcance de un proyecto o cobrar un fee añadido porque se está pasando de los límites previamente dictados.

Al cabo de un determinado tiempo, y cuando menos te lo esperas… ¡ZAS! cambia a un proveedor (hey, además por norma general más barato que tú) y sin previo aviso de ningún tipo y sin respetar los contratos pactados. Le da igual que te lo hayas currado. No quiere tu trabajo, de hecho lo desprecia de forma infinita porque el nuevo y maravilloso proveedor que le da tu servicio 3 veces más barato lo va a hacer mucho mejor que tú. De nada servían las conversiones a 20€ con un ROI de un 400% sobre venta, el está convencido de que se va a encontrar conversiones mucho más baratas aún sacrificando la calidad del servicio.

Luego resulta que le haces seguimiento y ¿qué te encuentras? su imagen de marca degradada y un asesoramiento digno del nuevo precio que está pagando. Pero eh, eso no vuelves a verle nunca.

El Mimitos

Necesita amor. Mucho amor. Continuas llamadas telefónicas, emails, WhatsApp (en mi caso ya no :D), que le estés informando en todo momento, y dediques el 80% del tiempo que deberías dedicarle a su empresa a estar informándole sobre todas las cosas buenas que estás haciendo por el.

El Tío Gilito

La pela es la pela. Y como en un local de lucecitas, si yo soy el que paga, mi flauta es la que manda. Tú no estás aquí para dar consultoría, asesorarme o preocuparte por mi negocio, para eso ya estoy yo. Sólo estás aquí porque te he elegido entre un elenco de 350 proveedores y tú eras el más barato o al menos el que parecía que menos extras iba a cobrarme a largo plazo. Y ojo, que voy a necesitar de que me informes de lo que cuesta todas y cada una de las tareas que vienes haciendo para mí para ver si estoy de acuerdo con que me las cobres o no.

Silent Bob

Te deja trabajar, habla poco y solo sabes de el cuando está en desacuerdo o muy enfadado. No hay mucho más que hablar de Silent Bob porque siempre está desaparecido o demasiado ocupado. ¿Necesitas su feedback? Invéntatelo o para el proyecto, puesto que como no avances tú, la historia puede ir para años.

Carmen Sandiego

Llegó, publicó y pagó (o paga periódicamente) pero no hemos vuelto a saber de el. No responde a los correos, ni al teléfono, ni al tamtam ni a las señales de humo ¿Vosotros sabéis algo de el/ella? Yo tampoco.

Buzz Lightyear

Siempre está ahí cuando le necesitas. Siempre te da feedback a tiempo. Siempre es el primero que incluso dice la frase “hey, si me tienes que facturar algo más, me lo facturas”. Es un encanto de cliente que además no escasea, aunque parezca mentira, hay muchos ahí fuera, solo hay que saber buscarlos.

Y por último, el pequeño empresario

Por suerte, esta es la clase de la gran mayoría de mis clientes actuales. Solo personas normales que curran como hormigas por el éxito de sus negocios y que al final contratan profesionales para dejarles trabajar y esperan resultados a medio plazo. Hacen seguimiento normal, se quejan lo normal, exigen lo normal, pagan de forma normal. Todo muy normal. Ójala hubiera más pequeños empresarios en este país. Más gente corriente que solo quiere vender y confía en contratar profesionales (y no vende humos, intrusistas o sobrinos/primos/cuñados).

¿Conocéis algún tipo más de cliente poco común? Comentadlo o sacrificaré a un gatito 😀

2 pensamientos en “Los 9 tipos de cliente de una agencia digital

  1. Eva

    Me ha encantado el artículo, identifica mucho de lo que se ve en el día a día. No mates al pobre gato, contestando la pregunta voy a añadir al “becario inverso” que quiere pagarte para que le enseñes a hacerse un blog o una tienda virtual o cualquier cosa con un par de clases particulares, para qué mas si será fácil y que ya de paso no sean muy caras y así ya se lo hace el. Es poco frecuente pero… ¿no habéis visto ninguno de estos?

    Responder

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